15/2/15

Happy Valentine's con Jake y Abby de Runaway Train - Katie Ashley

 Con mi lápiz cerniéndose sobre el papel, miré fijamente hacia abajo en la hoja vacía delante de mí. Me burlo en silencio, riendo maniáticamente ante el estado del tortuoso bloqueo de escritor en el que actualmente me encontraba sumido. Gruñendo en frustración, tiré el lápiz y alcancé la botella de cerveza frente a mí. Meses atrás, Rolling Stone se me había acercado, junto con varios otros cantantes / escritores de canciones, para emitir un especial de San Valentín de la revista. Querían a cada uno de nosotros, rockeros comprometidos, escribiendo una carta de amor para nuestro gran amor. Había saltado ante la oportunidad, no solo porque era un buen movimiento de relaciones públicas, sino porque realmente quería escribirle una carta de amor a Abby que todo el mundo viera. Sí, sé que ha habido canciones que escribimos juntos que profesan nuestro amor, pero esto era diferente. No eran líneas rimando con acompañamiento musical. Era la cruda verdad del amor al desnudo de todos los adornos.
 
Por el momento, estaba agradecido de estar en el autobús en medio de la gira. Si hubiera estado en casa y en mi oficina, los dos premios Grammy por Canción del Año, me habrían llevado por el borde. No es que no estuviera ya allí con el bloqueo de escritor que me había invadido desde hace unas semanas. Pero la última cosa que necesitaba era un recordatorio evidente de que las palabras simplemente no querían venir.
—¿Jake? —llamó Abby desde el dormitorio en la parte trasera del autobús.
—¿Sí, nena?
—Te necesito.
El tono de su voz me dijo que no tenía que perder tiempo e ignorarla. Después de lanzar el lápiz sobre el bloc de notas, tragué lo último de la cerveza antes de levantarme de mi asiento. Mientras me empujaba más allá de las literas, oí los ronquidos de Rhys mientras él estaba tomando una siesta vespertina. En la última litera antes del dormitorio, me asomé por la cortina para ver a mi hermana Allison. Con audífonos en sus orejas, estaba viendo algo de mierda de diseño de moda en Youtube. En su regazo, tenía un cuaderno de dibujo. Me miró antes de quitarse uno de sus auriculares.
—¿Me necesita Abby para los gemelos?
Negué con la cabeza.
—Lo tengo.
Ella sonrió.
—Bueno.
—¡Jake! —llamó de nuevo Abby.
Me estrellé a través de la puerta del dormitorio donde encontré a Abby de pie delante de la cama.
—¿Sí nena? —pregunté.
Cuando se dio la vuelta, conseguí un vistazo de los dos ocupantes en la cama. Érase una vez, mi viejo dormitorio en el autobús de gira podría haber estado lleno de groupies compitiendo por mí para escoger a una de ellas para rockear su mundo. Hoy en día, estaba lleno de cosas de bebé. Vestidos en toallas azul y rosa con capuchas, mi hijo e hija de siete meses me miraron desde su posición en la cama. No pude evitar sonreír ante lo jodidamente lindos que se veían. La parte superior de sus capuchas tenía una cara en ella con las orejas caídas.
—Mírense a ustedes dos monos —dije, mientras me acercaba a la cama.
Sonrisas explotaron en sus caras, mostrando los dos dientes inferiores que habían salido. El glorioso olor de champú de bebé y crema llenó mis sentidos y calentó mi corazón. Aunque había estado luchando con mi bloqueo de escritor, Abby había estado luchando su propia batalla dando un baño a los gemelos.
—Perdón por interrumpir la escritura, pero ¿te importaría ayudarme a vestirlos? —preguntó Abby.
Agachando la cabeza, llevé mi boca a la suya. Después de un breve beso, sonreí.
—No me importa.
Ella me devolvió la sonrisa.
—Gracias.
Dado que Jax estaba cerca de mí, me acerqué y lo puse en mis brazos.
—Mmm, estás todo fresco y limpio. ¿Me pregunto cuánto tiempo durará? —le pregunté.
Me sopló un poco de frambuesa, lo cual causó que Abby se riera.
—Dándome una respuesta inteligente, ¿eh? Eres atrevido como tu madre —le contesté.
Jules chilló antes de chasquear sus manos sobre el colchón. Cuando me encontré con su mirada, ella frunció sus diminutas cejas hacia mí.
—¿Cuál es el problema, niñita? ¿Te estás poniendo irritada porque estoy hablando con Jax y no contigo? —Me agaché y besé sus mejillas. Ella balbuceó en aprecio de mi atención.
Abby me entregó el mameluco para ponérselo a Jax.
—¿Así que estamos todavía con lo de mañana por la noche? —preguntó, mientras alzaba el trasero de Jules para ponerle un pañal.
—Por supuesto que lo estamos. ¿Crees que me perdería pasar el Día de San Valentín con mi amada dama?
Ella se echó a reír.
—Solo sé que vamos a estar bastante agotados después del show de esta noche.
Negué con la cabeza mientras trabajaba para ponerle el pañal a Jax.
—No me importa si tenemos que arrastrarte hasta el restaurante, te estoy llevando a algún lugar romántico.
Abby se detuvo al instante de poner el mameluco a Jules.
—Me acabo de dar cuenta que será la primera vez que he estado lejos de ellos por la noche.
Cautelosamente, volví mi atención de Jax hacia ella. Su barbilla temblaba un poco. Era lverdad que nuestros gemelos estaban de siete meses, y no les había dejado durante ninguna noche. Habían estado con nosotros en cada paso del camino una vez que salimos de gira.
—Estará bien, ellos estarán bien.
A pesar de que parecía menos que convencida, se volteó y me dio una sonrisa tranquilizadora.
—Sé que lo estarán. Y por mucho que lo odie, es el momento. Tengo que acostumbrarme a la idea de que ellos estén lejos de nosotros.
—Si estás teniendo un tiempo miserable y los extrañas, volveremos al autobús —dije, mientras le ponía el mameluco a Jax.
—¿Y perder una noche en una cama king sized en una habitación de hotel? Nunca —respondió ella.
Me reí.
—Así que, ¿la atracción no es una noche de pasión salvaje conmigo sino llegar a dormir en una gran cama?
—Tal vez ambas —respondió, con un guiño. Poniendo a Jules en su cadera, mientras caminaba por el lado de la cama.
—¿Quieres acostarte con nosotros? —preguntó Abby.
Me encogí de hombros.
—Claro. ¿Por qué no? No es como que voy a conseguir algo terminado por ahí.
Después que Abby encendió la televisión en una caricatura, me acosté en la cama. Inclinándome sobre Jax y Jules quienes estaban acurrucados entre nosotros, le di un beso a Abby.
—Te amo, ángel.
—Te amo, también.
Concedí un beso en ambas cabezas de los gemelos antes de tumbarme hacia abajo. No pasó mucho tiempo antes de que los gemelos estuvieran dormidos, y Abby los siguió poco después. Mientras observaba a las tres personas más importantes en mi vida dormitar en la tierra de los sueños, mi pecho se sintió como que podría desbordarse con amor. Un hombre como yo no merecía todo el amor que me habían dado o las bendiciones que se habían depositado en mí. Mi esposa y mis hijos me dieron el amor más puro que un hombre podría tener, amor incondicional.
Y allí, en la cama en el dormitorio de atrás del autobús de gira, finalmente tuve mi epifanía escrita. Mientras salía de la cama, traté de no despertar a nadie. Salí de la habitación y me apresuré por el pasillo hasta la mesa. Una vez más, tomé mi lápiz y el bloc de notas pero esta vez tenía un propósito.
Querida Abby,
Me he sentado durante muchos meses mirando a una página de papel en blanco que debía llenar con palabras de mi amor. He encontrado que es casi imposible tratar de expresar lo que siento por ti. Como compositor, podría ser conocido por mi capacidad de expresar mis emociones a través de las palabras, pero por el momento, encuentro que cada palabra en el idioma Inglés es carente en su capacidad para expresarme hacia ti. Pero hace un momento mientras los veía a  ti y a nuestros hijos durmiendo, todas las cosas que quería decir inundaron a través de mí. Mientras se apretó mi pecho y mi corazón se sentía que se desbordaría, todas las emociones y sentimientos que tengo para ustedes se dispararon a través de mí. Intentaré lo mejor que puedo expresar mi amor.
No hace falta decir que eres mi ángel salvador que llegó a las profundidades más oscuras de mi alma y me salvó de la desesperación que amenazaba con consumirme. Tú eres mi esposa, la mujer que tomó mi nombre y se ligó a mí para toda la vida en la arena de una playa de la costa de México. Tú eres la madre de mis hijos, la luchadora incansable que se negó a derrotarse para concebir a nuestros ángeles y traerlos al mundo. Eres mi amante, la dadora y receptora del mayor placer que he conocido. Eres mi mejor amiga, la magnífica y compasiva oyente que aguanta mi lado sarcástico y mis cambios de humor de mierda. Eres mi alma gemela, la otra mitad, sin la cual estaría incompleto. Mi pareja, la mitad que hace mis melodías, ritmos y canciones completas.
Eres la música de mi corazón y alma.
Con amor,

Jake
 

Serie Runaway Train 

 Muchas Gracias Bookzinga.

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